El rey
profundo, total.
El es rey por defecto,
el que parece perfecto.
Le tengo miedo,
y le extraño,
siempre lo vuelvo a extrañar.
Inevitablemente reaparece,
irremediablemente me destrozará.
Aún así, el mejor maestro.
Desnuda el alma,
Y lee miradas,
y hace sinfonía las voces.
Y nos vuelve calmos,
y nos vuelve feroces.
De repente te desconoces.
Inestable lo desprecio,
unilateral lo detesto.
Acéptame y te acepto.
No a ratos, ni a pedazos.
Por favor, amor,
para siempre en mis brazos.
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